Acerca de lo invisible (II)

Abr 15, 2015 | 1 Comentario

En la primera parte de esta serie de artículos acerca de lo invisible hice una breve introducción acerca del lugar fisiológico de “lo invisible” en el cerebro y su importancia en nuestra vida diaria y puse como ejemplo un templo japonés y más concretamente el funcionamiento de la Torii como nexo de paso entre lo visible y lo invisible.

 

Hoy continuaremos esta serie con algunos elementos de “lo invisible” muy presentes en consulta que son básicos a la hora de adquirir habilidades, que influyen de forma definitiva en la relación terapéutica y eficacia de ésta. Son habilidades que no tienen nada que ver con lo que tradicionalmente la gente piensa que es “terapia”, pero a veces es incluso más sanador, ya que interviene en el hemisferio derecho del cerebro, que como dijimos en el anterior artículo, es básico emocionalmente.

 

Nuestra intención es que os sirva de ejemplo para vuestra día a día y vuestra forma de relacionaros con el resto de personas de vuestro entorno, pero también para que podáis conocer la enorme labor que hay detrás de una consulta ordinaria.

 

1) Toda consulta empieza en algo tan sutil como la disposición personal, mucho antes de que el paciente venga a consulta, la disposición a recibir, la flexibilidad (o lo límites en algunos casos) y el trato personalizado y cercano es algo que tenemos en cuenta muchísimo, pues puede ser crucial para que haya un primer encuentro adecuado.

 

2) Una vez que se acuerda la cita el saludo es el primer gran mensaje no verbal que intercambia paciente con terapeuta: siempre damos la mano en la primera sesión, no debe estar fría y debe ser un apretón ligeramente fuerte y manteniendo la mirada a los ojos. La distancia a partir de la segunda sesión la pondrá el paciente, pudiendo convertirse en dos besos, un abrazo o continuar con el apretón de manos.

 

3) Los elementos no verbales dentro del despacho, que en nuestro centro cuidamos al milímetro son: La temperatura, el tipo de silla del paciente, el tamaño de la mesa (marca la distancia entre los dos), la ausencia de mesa y por tanto uso de dos sillones (para algunos casos, sesiones o técnicas concretas), el tipo de luz y los puntos de ésta, el aislamiento acústico, el color de las paredes y del mobiliario y lo posibles elementos distractores.

 

4) En cuanto al psicólogo, el cuidado de los elementos no verbales es crucial: la colocación de los brazos, cada gesto de la cara ante cada palabra del paciente, el conocimiento profundo del caso y la mirada. Merece mención aparte el uso de la voz: el tono, la velocidad, la entonación y el color. Es importante que el paciente sienta “hogar”, para eso se debe procurar adelantarse a todo lo que el paciente pueda necesitar: pañuelos, un vaso de agua, algo dulce como chocolate o quizás alguna infusión (a veces estos detalles marcan la diferencia en el hemisferio derecho entre “confiar” y “no confiar”)

 

5) De forma más profunda y entrando más en lo puramente invisible (al menos lo que el paciente no “ve”) puedo poner un ejemplo muy personal: los Chawan son los recipientes donde se bebe el matcha, que es el té ritual de la ceremonia del té. Estos recipientes tienen una “cara” y es una muestra de respeto en dicha ceremonia que la cara siempre esté mirando hacia la otra persona. Yo bebo siempre té verde en consulta en un chawan y aunque el paciente no lo sepa, siempre estoy atento a que la cara del chawan mire hacia él, como muestra de respeto y atención total a su problema. Realmente él nunca sabe que esto es así, pero ese gesto ayuda a crear eso invisible que hace que la relación terapéutica a veces sea un elemento sanador por sí misma.

 

Estos son algunos de los ejemplos del uso de “lo invisible” en una consulta cotidiana, en el siguiente artículo de la serie volveremos a acudir al acerbo cultural para ejemplificar el concepto de “lo invisible”, pero mientras tanto os dejamos una pregunta para reflexionéis: ¿os habéis planteado por qué andar ayuda a sentirse mejor, a conectar con uno mismo y a reforzar la aceptación (por ejemplo una peregrinación)?

 

Josué Gómez Villegas
Nº Colegiado: M-23241

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